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Fuego que brota de mis entrañas y que
estalla en este cúmulo de emociones diversas
donde cada chispa, cada flama,
es una invitación a saciarme de ti.
Es este vaivén de mi ardiente cuerpo
cuando sueña que se entrelaza con el tuyo,
cuando siente que no hay tiempo definido
ni una razón para detenerse en un instante.
Son estas llamas que me queman de ansias
y que me envuelven en un paraíso
donde nuestros sexos se anhelan
y se encuentran en un éxtasis inimaginable.
Son tus dedos que rozan cada parte de mi ser;
son tus labios que dibujan en una dulce caricia
cada una de mis ínfimas partículas haciéndolas suyas
mientras calculadamente me vas llevando a la locura.
Locura de amarte tanto hasta hacerme sentir
que no soy sino un molde entre tus manos
y nuestra piel como un campo electromagnético
cuyo magnetismo existente es sólo nuestro.
Una atracción donde sólo existimos tu y yo,
incapaces de separarnos, sólo de amarnos;
donde tu mirada se fija en la mía atrayéndome
hipnóticamente a tus pensamientos, a tus deseos.
Son mis huesos que se rompen ante la debilidad
que me crea la magia de tu bien moldeado cuerpo,
de la suavidad de tus caricias al deslizarse en mí,
de tus redondeadas nalgas y de tu perfecto sexo.
Son tus besos húmedos que humectan cada detalle en mí,
es tu lengua juguetona que me descubre con ternura,
es esta explosión de almas que se funden en una sola
es este mágico latir, de nuestros corazones al unísono.
Es este arrastrarme en tus fantasías más locas,
es este excitante temblor que me provocas
donde el cielo y el infierno ya no están separados
y nuestras almas han dejado de ser pecadoras.
Fuego que brota de mis entrañas
y que estalla en este cúmulo de emociones
donde el sentimiento grita silenciosamente
que hemos dejado de ser dos almas, siendo ahora, una sola.
Mÿçh꣣ë
©Derechos Reservados 14 de agosto de 2010.
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