Nada sabemos
porque de eso
precisamente
se trata la vida.
Nada decimos
porque para qué decir
si no queremos
ser escuchados.
Nada escondemos
porque al ocultar
cavamos nuestra
propia tumba.
Nada somos
porque lo que ahora
creemos ser,
en su momento, acabará.
Nada hacemos
porque para hacer,
necesitamos saber, decir, esconder y ser, regresando al círculo vicioso
de una vida desperdiciada.