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No! no te das cuenta...!
¡ni siquiera lo imaginas...!
No sabes de mis celos
ni de mis pesadillas.
No sabes cuánto sufro
cuando me hablas de ella;
y cómo no iba a dolerme,
si es que ella, es tan bella.
Tan bella que ni me atrevo
a insinuarte lo que siento;
si hasta tus ojos brillan
y la piensas todo el tiempo.
Su nombre que como un susurro
de tus labios brota como una
flor,
en mis oídos son como espinas
que me llenan de dolor.
No sabes... si supieras...
tal vez por compasión
no le hablarías así al oído,
mientras destrozas mi corazón.
Ay! que pena, que tristeza,
que tortura, que dolor;
tú... esperando por ella,
yo... muriendo por tu amor.
Mÿçh룣ë
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