|

Ya no extraño a
nadie,
ya... nada
extraño;
vivo una gran
oscuridad
que me hace
mucho daño.
Mis noches son
tan vacías
como un pozo que
se ha secado
con el tiempo; y
son tan frías
como el amor que
he enterrado.
Ya no hay
motivación,
ni metas ni
retos ni
alegría;
ya no late mi
corazón;
ya mi vida ni
siquiera es mía.
Sólo hay
silencios y
soledad,
sólo huellas de
un pasado
marcado por la
infelicidad
que, de su mano
me ha anclado.
Ya no hay luz en
mi caminar
ni una vela que
alumbre mi
camino,
es muy difícil
cambiar
lo que está
escrito en el
destino.
Mÿçh꣣ë
©Derechos
Reservados
|