|
Te
espero...
otra vez!
Largas
horas de
espera
inútil,
mientras,
mi mente
vacía de
todo
aquello
que no
seas tú,
intenta
vagamente
encontrar
razones
lógicas
a tu
silencio,
a tu
distanciamiento,
a ese "hasta
mañana"
que se
convierte
en días
interminables.
No
pretendo
asfixiarte
con mi
presencia,
mas
debes
comprender
que
tengo
hambre
de ti,
esta sed
de
amarte
se
intensifica
a cada
segundo
y no se
controla
sino con
el
manantial
de vida
que
fluye de
cada
palabra
tuya al
saberte
cerca.
Dime,
cómo
puedo
seguir
amándote
con esta
fuerza
si te
alejas,
si me
dejas
con esta
carga
pesada
que
apenas
puedo
soportar,
no por
mi
propia
fuerza
sino por
la
energía
emergente
que
brotaba
pensando
que
regresarías
y te
quedarías.
Tal vez
es mi
forma de
amar, de
demostrar
lo que
siento;
esa idea
tonta de
pensar
que
cuando
se ama
no se
desea
otra
cosa de
que
llegue
el
momento
de poder
compartir
tus
vivencias
de cada
día
con ese
ser que
representa
alimento
para tu
espíritu.
Quizás
me
equivoco
y esto
es sólo
el
comienzo
de no
saber,
de creer,
de
asumir,
de
imaginar,
pero me
hace
tanto
daño,
tanto...
¿Acaso,
no
escuchas
mi
corazón
sangrante
que
grita
que te
necesita
para
poder
seguir
latiendo?
Te
espero,
sí, como
la noche
espera
la luna
y las
estrellas
para
poder
brillar
en el
infinito
y dar
luz a
otros,
como el
día
espera
al sol
para con
su
majestuosidad
iluminar
al mundo
y
mostrarle
en total
claridad
su magia
y
permitir
el
disfrute
de la
naturaleza
en toda
su
esencia.
Mas mis
ganas
merman
cada
instante
que pasa
sin
poder
evitarlo
y siento
miedo de
mí, me
aterra
pensar
que debo
recomenzar
a crear
la
coraza
que
tenía al
conocerte
y que
creía
indestructible;
pero
esta vez
con la
precisión
de quien
no
quiere
volver a
caer
y de
quien
está
cansado
de no
ser, de
no estar,
de
esperar...
Mÿçh꣣ë
©Derechos
Reservados
14 de
agosto
de 2010.
 |