|


Me tomaste inerme entre
tus garras
haciéndote pasar por un
sumiso cordero
y hoy que es tarde para
remediar,
confiesas, y sacas de
ti, al león fiero.
Hoy me dices que todo
aquello era mentira,
luego de ilusionarme y
hacerme creer en ti,
mas sabes bien las
vueltas que da la vida,
y un día pagarás por lo
que me hiciste a mí.
Me pregunto día a día
los porqués, de ése, tu
actuar;
conocías mis
sentimientos, no podía
razonar;
sin embargo, te
aprovechaste de mi
debilidad,
y al infierno,
burlonamente, me
mandaste a quemar;
riéndote de mi
sufrimiento, de mi
llorar;
hoy sigues tu fácil
camino, y yo sufro mi
verdad.
Mÿçh꣣ë
©Derechos Reservados

|