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Siento
las
manos
frías,
torpes
y
vacías;
mi
pecho
flotando
en
un
mar
de
amargura
y
desasosiego;
mi
cabeza
mantiene
su
cerebro
en
descanso
ciego
y
mis
lágrimas
reposan
sin
dar
paso
a
una
salida.

Mas
no
entiendo
por
qué
tomo
esta
medida,
si
es
la
locura
misma
encarnada
en
esta
idea;
reflejo
de
una
sinrazón,
de
un
alma
ciega,
del
murmullo
en
mis
adentros,
de
una
vida
que
no
es
vida.

Y no
pretendo
saber
qué
me
ha
causado
esta
herida
si
en
este
loco
interior,
no
hay
nada
que
comprender;
pobre
de
mi
corazón,
que
no
se
hace
entender
y se
niega
a
renunciar,
aunque
la
lucha
es
fallida.
Mÿçh꣣ë
©Derechos
Reservados
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