

¡Has
muerto!
¡Cuánto
dolor...cuántas lágrimas!
Me acostumbré a ti, a nuestros
momentos
y ahora ya no existen más; se han
ido para no regresar...
El tiempo ha ido sanando estas
heridas.
No eras el ser perfecto que yo
intentaba ver en ti,
pero aun así te quería y vivía
con la ilusión de que
cambiarías...
Esa nuestra última
conversación, fue tan hiriente;
me despertaste repentinamente; en
unos simples segundos
reconocí tu falsedad, tu juego,
mataste mi más hermoso sueño...
Ya no tendremos oportunidad de
restaurar, de construir;
todo se derrumbó en un instante,
dejaste sólo cenizas
donde hubo tanto fuego y ahora
ese fuego nunca más arderá...
Has muerto y afortunadamente no
siento remordimientos,
pues te di todo lo que se puede
ofrecer a persona alguna;
no guardé nada para mí...te di
mis días, mi alma, mi vida...
No pretendo que te condenes por
eso, aprendí a perdonarte;
he sanado mi corazón sacándote
definitivamente de él;
borrando todo lo que fuiste, lo
que no llegaste a ser...
Aprendí de mis errores para no
volverlos a cometer,
no sé si tú aprendiste, en
realidad ya nunca lo sabré,
pero me siento conforme con mi
alma... ¡ojalá puedas tú...!
A veces siento una gran tristeza,
asumo que es normal...
cuando pierdes a alguien que
significó tanto para ti,
es natural que te duela su
ausencia, pero todo pasa...
Cuando me siento con esa
melancolía tan intensa,
recurro a los recuerdos, pero no a
los bonitos, que de hecho,
fueron muy pocos al poner las
cosas en una balanza...
...sino a los dolorosos, en los
cuales mi alma te sentía ausente
y que fueron tantos...—-demasiados
diría yo— no sé cómo soporté;
creo que eso es lo que me ayuda a
seguir adelante sin extrañar...
No quiero manchar tu recuerdo, ya
no tiene caso.
No vale la pena pensar en lo que
fue, en lo que no.
Ni siquiera en lo que me
transformaste inconscientemente...
Gracias por lo que me diste de ti,
nunca pretendí que fuera mucho.
Me conformo con tener la seguridad
de que algún día me quisiste.
¡Total ! eso tampoco es importante
ya...no hay sentido en analizar.
El daño ya está hecho, pero
¡tengo que agradecerte
tanto!
Contigo aprendí a callar, a
desconfiar, a arriesgar,
a morir, a vivir, a sentir, a
llorar, a querer, a odiar...
Me pregunto ¿por qué regresaste
cuando ya te estaba olvidando?
¿Por qué despertaste sentimientos
que estaban dormidos
si al final ibas a hacer lo mismo
de siempre, a huir, a escapar...?
Volviste a crear ilusiones en mi
alma, en mi ser, en mi mundo
y yo —peligrosamente— me atreví a
entrar en tu juego nuevamente,
donde no te cansabas de poner
trampas para destruir...
Lo irónico de todo es que yo
tampoco sentía ya lo mismo.
Creo que intenté muchas veces
volver a sentir y no pude.
Quería engañarme, pero al final
fue imposible...todo era en vano.
Por eso esta vez todo fue más
sencillo, sin dejar de doler,
mi corazón estaba preparado
porque ya te iba conociendo,
y fue más fácil renunciar a una
lucha inútil, sin sentido...
Los recuerdos que conservaré de
ti no serán los mejores.
¡Una vez más he comprobado que no
valías la pena!
y que eso fue lo que yo sembré;
ambos fuimos culpables...
En realidad no sé ni porqué
escribo todo esto...
debe ser una forma de desahogo; de
todas formas no lo leerás,
pero me ayuda a sentir
tranquilidad, a no sentirme tan
mal...
Verdaderamente me ayuda a
reconocer, que ya no vives en mí,
que no regresarás y que al final
todo fue una ilusión.
¡Ya no estás...ya no existes...ya
eres nada en la nada...!
¡Simplemente ... has muerto!!!
~~Mÿçh꣣ë~~
©Derechos Reservados

