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¡Ahí
estabas...!
No sé
cómo ocurrió ni por qué.
No tenía que estar ese día en ese lugar;
sin embargo, todo me llevó hasta allí.

La vida nos sorprende cada día
en los detalles.
No existe la casualidad;
—simplemente—
era nuestro momento.
El destino nos colocó
en el sitio indicado,
a la hora precisa.

No hubo palabras;
no hubo sonrisas...
ni siquiera un gesto.
Sólo una mirada penetrante
que hablaba por los dos;
simplemente,
se detuvo el tiempo para ambos.

¡Divino momento que cambió nuestras vidas!
Perfecto, mágico, intenso, sin igual...
donde quedamos paralizados
el uno frente al otro.

Fue en ese instante tan sublime,
que me di cuenta
que mantenía un tesoro
guardado dentro de mí,
que durante mucho tiempo
estuvo cerrado al mundo.

Busqué en mi interior y me dije:
"ha llegado la hora".
Es el momento de abrir
mi preciado cofre escondido;
fue entonces...
¡cuando te entregué,
las llaves de mi corazón!

~Mÿçh꣣ë~
©Derechos Reservados

          
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