|

Llegó un día...
sin esperarlo;
sin haberle conocido antes.
Me miró y sonrió
con un aire sarcástico;
imponiéndome su presencia.
Se acercó a mí,
me dejé llevar;
no sabía lo que hacía.

Su aspecto no era común,
mas bien profundo, intenso,
de carácter penetrante.
De sus ojos brotaban
rayos de fuego;
imposible resistirse.
Tomó posesión de mi cuerpo,
de mi mente, de mi alma;
debilitando mi voluntad.

No me permitió escapar;
dejándome sin salida
me impuso su compañía.
Fue un día cualquiera,
yo no lo quería y él lo sabía,
mas no pude rechazarlo...
Aun así, sin yo desearlo,
llegó a mi vida el "dolor"
sin yo poder evitarlo...

Mÿçh꣣ë
©Derechos Reservados
|