|

Sentí que te perdía,
en aquel frío hospital;
pensaba que un gran puñal,
mi corazón atravesaría.
En aquella cama tirada,
cuarto de Cuidado
Intensivo;
tu cuerpo aunque estaba vivo,
silentes alaridos, lanzaba.
¡Cuánto dolor sentías,
tu rostro lo denotaba!
mi alma se desgarraba,
al pensar que te me irías.
Tiempo después sanabas,
muchas fueron las
oraciones
y también las emociones
cuando a casa regresabas.
Dios me dio la oportunidad,
de estar contigo hoy
día;
no imaginas madre mía,
¡cuánta es mi
felicidad!
Sabes que no lo digo,
pues soy muy tímida a
veces,
pero aunque pasan los meses,
ese milagro no olvido.
Gracias por darme la vida,
tu tiempo y dedicación,
dentro de mi corazón,
¡siempre estás, Madre
querida...!
~~Mÿçh꣣ë~~
©Derechos Reservados

|