|
Hoy, me siento
feliz, como hacía mucho no me sentía y es que...¡tengo una cita con
Dios...! Me he levantado de la
cama con nuevos bríos, con muchas ganas de que llegue ese
momento, con la esperanza de que me recibirá en su
casa. Pensé que este día no llegaría; pero por fin,
¡tengo mi cita con Dios...!

Cuando llamé, temía que no me respondiera nadie, sin embargo al primer sonido del timbre, su ángel me
contestó. Le dije con muchos temores: "Quisiera hacer una cita, lo más pronto posible, por
favor" y sin ninguna pregunta que
contestar, ya tengo mi cita con Dios.

¿Sabes?...en un momento sentí algo muy extraño, algo así, como una tristeza
interior... como si algo intentara
apagar mi alegría, de haber hecho mi cita con
Dios, ¡ahh! No sabes todos los
inconvenientes que he tenido que afrontar a partir del momento que hice mi cita.

Primero: se me dañó el auto; luego se me presentaron compromisos que tuve que cancelar,
pues para mí esta cita es
muy importante. Me llené de dudas, de incertidumbre, pero
pensé: "seguro que hay alguien que no quiere que asista
a mi cita y esto no puedo permitirlo; si Dios me quiere ver tanto como yo quiero verlo a El, todo se irá resolviendo
poco a poco; sólo tengo que dejarlo en sus
manos."

Tengo muchas
ansias...pienso...¿qué pasará cuando me vea luego de tanto tiempo?,
¿qué sentirá al recibirme en su casa, ya que hace mucho no lo
visitaba?...para colmo...ni siquiera le hablaba. Lo había olvidado casi
totalmente...
aunque a veces me acordaba; claro, siempre recordamos a Dios cuando tenemos
problemas, pero no me atrevía a
llamarlo, para que no pensara que sólo lo buscaba por
interés... ¡que tontería...! "Dios nunca pensaría eso de
nosotros."

Luego, me armé de fuerzas a pesar de haberlo pensado
tanto. Venía sintiendo algún tiempo atrás esas ganas de
sentirlo, pero mi orgullo no me dejaba ver y por eso estuve tanto tiempo lejos de
EL. Escuchaba muchas cosas sobre
El y me acordaba cuando las compartíamos... cuando reíamos y llorábamos
juntos... cuando me acompañaba en mi soledad y cuando me advertía de los peligros que me
acechaban. No fue fácil tomar la decisión, aun cuando en mi
interior, sabía que me recibiría con los brazos
abiertos...Esto, me dio ánimo para hacer la
cita y ya ves...¡he
conseguido mi cita con Dios!

Será una cita
especial. Mi corazón palpita muy ligero. Tengo tantas ganas de sentirlo junto a
mí, de escuchar sus palabras, de llenarme de su
espíritu; de su paz. Estoy preparándome, tengo los nervios de punta por tanta
emoción;
hacía mucho no me sentía de esta forma. Es una mezcla de sentimientos tan
intensa: arrepentimiento por lo mucho que lo he
ofendido, dolor por haberlo abandonado tanto tiempo, sabiendo que, El me
esperaba; ternura infinita porque tengo la certeza de que cuando me vea, me abrazará con todo su
cariño... sin reproches. Y sobre todo, amor,
porque fue justo el amor, lo que me movió a hacer esta
gran cita.

¡Se acerca el gran
momento..! ¿No te dan ganas a ti también de hacer tu cita con Dios?
¡Llámalo...! Tengo la seguridad
de que su ángel te contestará más pronto de lo que imaginas y podrás tenerlo junto a ti, para brindarte todo el
amor que brota de su inmenso ser, abrazándose a tu corazón arrepentido y diciéndote: "No te preocupes por
nada;
déjalo todo en mis manos; yo lo haré por ti...si fui capaz de dar mi vida por ti en una
cruz... ¿acaso no puedes confiar
todo en mis manos?... anda en paz; ama a tu prójimo como a ti
mismo y encontrarás la felicidad anhelada".
Te dejo
en tus manos esa decisión pero mientras tú lo
piensas, yo voy en este momento, a mi cita con
Dios...

~~Mÿçh꣣ë~~
©Derechos Reservados


|