Al despertar... con el halo que trae consigo el
amanecer,
sentí tu presencia, y una lágrima se asomó sutilmente a mis ojos
que estaban aún nublados de haber estado cerrados por tantas horas,
mientras intentaba darle descanso a mi cuerpo
que permanecía agotado por el diario vivir;
por el ajetreo que nos toca a todos de formas diversas
y que no nos deja escapar de sus paredes.
No podía permitir que saliera, que brotara...
mientras, vinieron a mi mente tantos recuerdos
que hacen de nosotros poner todo en una balanza.
Eso es la vida, una eterna balanza;
una diaria toma de decisiones.
Somos lo que nos permitimos ser;
nosotros mismos despejamos el camino que deseamos seguir;
labramos nuestro propio futuro;
de lo que hacemos hoy, mañana tendremos el fruto.
¡Nuestras equivocaciones, tendrán su efecto...!
Y en ese largo recorrido por mis memorias, apareciste tú:
un amor sin fundamento, sin razón de ser, sin futuro.
En ese momento, prohibí a mis ojos que derramaran esa lágrima,
con una fortaleza que aún no me explico de dónde saqué;
mi debilidad se transformó en mi fortaleza;
mi sensibilidad en una dureza inmesurable.
Supe en ese momento
¡que mi mente podía ganarle la batalla a mi corazón...!
~~Mÿçh꣣ë~~
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