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Era
sólo una niña, una pequeña niña cuyos
pensamientos se trasladaban a los cuentos
mágicos de la Caperucita y el Lobo, de Blanca
Nieves y los siete enanos, de Cenicienta... Una
niña con miles de sueños y con millones de cosas
por aprender a su alrededor. No comprendía lo
que le sucedía, no entendía por qué le estaba
pasando algo tan horrible en su vida y de
manos de su propio progenitor.
Su dulzura, su ternura, su inocencia quedaban
atrás, cuando su tierno cuerpecito era abusado,
ultrajado por aquél, que se suponía debía
protegerla "de los malos". Cuando su
mamá se iba al trabajo, este hombre ( si es que
se le puede llamar hombre) hacía todo lo que
quería con la pequeña. Su fuerza bruta podía más
que la fuerza de un cuerpo tan pequeño, tan
frágil. ¡Qué animal... qué ruin...!
Esos actos crueles,
asquerosos, lascivos que eran cometidos contra
ella fueron repitiéndose una y otra vez, dañando
tanto su cuerpo como su alma, y fueron marcando
su vida de una forma tan cruel que, no hay
llanto posible que cure esas heridas, marcadas
con sangre.
Calló por miedo a las amenazas a las que era
sometida... total... de que le sirvió hablar; ni
su propia madre le creyó lo que le confesó. Su
madre pensaba: ¿Cómo era posible que aquel
hombre con el que se había casado y que era
"perfecto", "buen esposo", "buen padre"... podía
hacer aquellas cosas tan abominables que su
hijita le contaba? Según ella: "Era imposible..."
No le creyó a su hija... esa misma niña que
creció con el tiempo y que, dentro de su corazón,
creció con ella, el odio que sentía hacia
quienes debieron cuidarla, educarla, llevarla
por el camino del bien. Aunque su alma era tan
limpia que no le permitía odiarles del todo. ¡Cuánto
tiempo soportando aquellas humillaciones...
fueron muchos los años... y cada día de ellos
quedaron grabados en su mente, como quien graba
un metal precioso, sólo que en este caso, nada
fue precioso... !
El abuso continuó hasta que creció... cuando ya
no podían engañarle, cuando pudo sacar fuerzas
de su débil y frágil corazón, cuando se rebeló,
y tuvo la edad suficiente y la valentía para
decir "hasta aquí, basta ya...! ¡Cuánto dolor
acumulado... !
Llegó el día en que su padre enfermó, y aun así,
con todo ese dolor que la asfixiaba, fue capaz
de tenderle su mano, de ayudarlo, sólo que la
ayuda no fue suficiente, pues al poco tiempo de
su enfermedad, murió... !
¿Servirá
de algo un perdón ahora...?
Ella, ahora es toda una mujer... marcada por un
pasado que no debió tener, pero que a pesar de
todo, ha sabido seguir adelante ante las
injustas trabas que le puso la vida en su camino.
No sé si finalmente pudo perdonar a su padre, a
su madre... pero supongo que un ser humano que
fue capaz de ayudar en el lecho de muerte, a
quien tanto daño le hizo, es porque es un ser de
luz, lleno de amor y que brillará siempre, por
su amor a la vida y a la humanidad...
~*~Mÿçh꣣ë~*~
©Derechos Reservados
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Padre
y Madre que me lees:
Los hijos son un regalo del cielo. No los dañes
en ningún sentido. Ellos confían en ti. Los
niños no mienten, si te dicen algo, preocúpate
por averiguar aquello que te están contando.
Ellos normalmente tienen sueños, fantasías, pero
en esas fantasías no caben las cosas malas.
Investiga...
Enséñales desde pequeños que, nadie puede
tocarles, y que si alguien lo hace, sientan la
confianza de comunicárselos a ustedes para
protegerlos y tomar las acciones necesarias al
respecto. Respétalos como personas, aunque sean
pequeños, en un futuro serán igual que tú, y
sobre todo...
Ámalos... ellos son lo mejor de ti.
Te invito a la reflexión... !
~*~Mÿçh꣣ë~*~

Historia basada en un hecho de la vida real.
No
tiene nada que ver con mi vida personal;
afortunadamente tengo unos padres maravillosos y
de los cuales me siento muy orgullosa. |